10 valores de un sistema de productividad ágil

Nuestra habilidad para adaptarnos al cambio determina nuestro éxito

J. D. Meier

En su interesante libro “Getting results, the agile way”, J.D.Meier trata de aplicar las ideas de las metodologías ágiles a la productividad personal. El desarrollo de software ágil (agile, en inglés, pronunciado  /ˈædʒaɪl/) está de moda de nuevo, no sé si gracias a libros como “Lean StarUp” que ya hemos aconsejado aquí varios veces o por qué exactamente.

Resumiendo de manera bastante grosera podríamos decir que las metodologías ágiles nos proporcionan las herramientas adecuadas para obtener resultados en entornos altamente cambiantes y se basan en ciclos cortos y en el aprendizaje mediante el feedback que estas exposiciones ante el usuario produce.

Vale, pero, ¿es posible aplicar esto al mundo de la productividad personal?

Al igual que las metodologías ágiles se contraponen a las metodologías en cascada en el mundo del desarrollo del software, Agile Results, el método de Meier se puede contraponer al sistema GTD desde la perspectiva de que ambas (cascada y GTD) son métodos complejos y obsoletos, según los agilistas.

Personalmente, creo que tanto unos como otros no dejan de “vender un producto” y seguramente la virtud esté en el término medio (el “camino medio” al que se refiere Buda o el “medio dorado” del que hablaba Aristóteles).

Enunciaré aquí los 10 valores que, según J. D.Meier, constituyen un sistema de productividad ágil:

1) Acción frente a la “parálisis por el análisis”.

No te quedes puliendo tu sistema hasta que este sea perfecto sino pasa a la acción en cuanto puedas. Implementa un hábito, luego otro y aprende de tus errores.

2) Aproximación frente a resultados.

No puedes controlar tus resultados, sólo puedes controlar tu actitud, acciones y tu respuesta.

3) Energía frente a tiempo.

Prima la calidad las horas que dedicas a algo sobre la cantidad. La calidad viene dada por la energía así que enfócate en tu energía. La clave de la energía está en seguir tu pasión y vivir tus valores.

4) Foco frente a cantidad.

Esto no va de hacer más sino de hacer las cosas correctas.

5) Suficientemente bueno frente a la perfección.

Es mejor producir algo que puedes mejorar con ciclos de iteración que el bloqueo continuo que produce el estar centrado en la perfección.

6) Mentalidad de crecimiento frente a mentalidad fija.

No des nada por sentado. Una mentalidad de crecimiento viene dada por el hecho de que puedes aprender y obrar en consecuencia. La flexibilidad se convertirá en la clave de tus resultados.

7) Resultados frente a actividades.

Pasar más tiempo haciendo cosas no es una buena medida de la productividad. Los resultados son la mejor medida. Si tienes claro lo que quieres conseguir, puedes ser flexible en tu aproximación.

8) Fortalezas frente a debilidades.

Mejor que inviertas tu tiempo en maximizar tus fortalezas que en eliminar tus debilidades. Si quieres mejorar alguna debilidad, asegúrate que es una de las que más afecta a tus principales responsabilidades.

9) Sistema frente a ad hoc.

Tener un sistema que cubra lo básico hace que dispongas de un marco de referencia que permite liberar tu mente y que ésta se dedique a cosas más importantes. Pensar en todo esto cada vez que tienes que lograr algo es un sinsentido.

10) Crear valor frente a tachar tareas.

Más que pensar en ir tachando tareas de una lista, piensa en el valor que aporta lo que haces. Puede ser valor creado para ti o para otros. Pensar en términos de valor creado ayuda a responder a: ¿cuál es la próxima tarea que debería hacer?

Desde mi punto de vista hay muchas cosas interesantes sobre las que reflexionar.

Personalmente no creo que Agile Results sea incompatible con GTD, es más, creo que es la enésima simplificación de GTD, muchas de las cuales hemos analizado ya en este blog.

Lo que sí creo es que en el mundo de la productividad, y en cualquier otro, conocer los principios (valores en esta entrada) que subyacen nos permitirá construir un sistema apropiado para nuestras necesidades y, además, que este sistema sea cambiante y adaptable a las necesidades en cuestión.

No se trata de inventar la rueda se trata de saber de ruedas y calzar el neumático adecuado en función de la climatología.