25 consejos de productividad

La idea es tratar de no hacer las mismas tonterías más de una vez

Augusto Pinaud

He tenido la oportunidad de leer en este 2014 un ebook llamado “25 consejos de productividad” escrito, hace ya tiempo, por mi amigo Augusto Pinaud. Es un libro que me ha sorprendido gratamente ya que he descubierto cosas muy interesantes en él. Desde luego, por el precio que tiene, si sacas una idea interesante habrás amortizado de sobra la inversión.

Lo bueno del libro es que Augusto narra su propia experiencia, relacionada con temas de productividad. Es un estilo, en plan storytelling, que aporta sinceridad y frescura. Lo malo es que se nota demasiado que es un ebook y está escrito en un estilo apresurado, y en mi opinión claramente mejorable, que lastra un material que podría brillar más con un poquito de esmero (se nota demasiado que el libro está escrito originalmente en inglés y ha sido traducido “apresuradamente“).

De cualquier modo y yendo a las ideas, que es lo importante, quería compartir algunas de las más interesantes:

  • Augusto amplía el refrán y afirma que “el sentido común productivo” es, de todo, menos común. No puedo por menos que estar de acuerdo. Día a día me encuentro con personas incapaces de gestionar su correo electrónico, su puntualidad o simplemente de llevar a cabo una reunión, no ya como organizador sino simplemente como participante. Esto lastra terriblemente a las organizaciones y convierte nuestro trabajo en una desagradable experiencia. Seguramente sea que, lo que yo veo como normal, al fin y al cabo no lo sea.
  • Hay dos habilidades que se usan masivamente y que tenemos descuidadas: la mecanografía y la lectura rápida. No sé vosotros pero yo escribo y leo muchísimo, en mi trabajo y al margen de éste. ¿Qué mejor manera de obtener tiempo qué haciendo más rápido acciones mecánicas o repetitivas?
  • Los “contextos de corta vida” es otras idea que me ha parecido fascinante y que, intuitivamente, venía aplicando. Muchos de los seguidores de GTD se han quedado anclados en los ejemplos de contexto que propone David Allen pero, el contexto,  es una herramienta que podemos adaptar fácilmente a nuestras necesidades particulares. Es más, debemos hacerlo. Así, por ejemplo, Augusto propone el contexto “Excel” en el que agrupar todas las tareas que llevamos a cabo con dicha herramienta y que además puede ser “desechable” (lo borramos y creamos tantas veces como sea necesario). En mi caso, a veces, he hablado del contexto “Leer” que yo uso para aglutinar el material que tengo por leer y al que puedo acceder rápidamente cuando se presenta una ocasión inesperada. Además, y enlazando con el punto anterior, mucho de ese material no requiere una lectura concienzuda  por lo que si dominásemos la “lectura rápida” mataríamos dos pájaros de un tiro.
  • Otro concepto interesante es el de disponer de un “ambiente portátil para pensar”. Esto significa que, por ejemplo, disponer de una determinada música o canción a veces funciona como elemento de asociación para una determinada tarea. Si esto es así, ¿por qué no llevarla en el móvil y concentrarnos allá dónde vayamos? En otras ocasiones puede que se trate de un determinado bolígrafo para escribir, una marca de cuadernos, etc. Detecta y construye tus pequeños santuarios productivos.
  • El libro está plagado de consejos prácticos. Uno de los más interesantes es anotar los datos de referencia de todo lo “comprable”. Con esto Augusto se refiere a esas cosas que se nos acaban en cualquier momento y en cualquier lugar y que no podemos comprar “porque no sabemos el modelo”. Ejemplo: la pila de un reloj, la batería del móvil,  las bombillas de la mesita de noche o los recambios de tu pluma de escribir. Si lo tienes anotado en un lugar accesible te evitarás muchos viajes en vano. O también te vendrá fenomenal para un contexto del tipo “Ebay”.
  • Interesantes los consejos sobre procrastinación donde quizás el más sorprendente sea el de usar dos navegadores diferentes: uno para trabajar y otro para “navegar” por esos mares en los que perdemos horas y horas. Al menos, si miramos la bandera del barco en el que navegamos, algo nos dirá que somos de los buenos o de los piratas de La perla negra.
  • Un consejo que tengo que poner en práctica es el de “la hora extraordinaria para pensar en grande”. Se trata de destinar una hora a la semana, en tu trabajo o tu vida (o ambos) para pensar en lo que podría ser, olvidándonos un poco de las penurias y limitaciones que nos rodean. Olvídate de tus jefes, olvídate de ese compañero que es un pesado o de ese otro que no colabora, olvídate incluso de tus propias limitaciones y piensa en lo que podría ser tu trabajo o tu vida de no existir todo eso. Sin duda, es una herramienta interesante para planificar tus metas de medio/largo alcance y, sobre todo, un gran elemento motivador.

Y no quiero seguir pero hay mucho más, desde subcontratar ciertas tareas, hasta los respaldos de software pasando por interpretaciones personales de consejos más clásicos de productividad.

En definitiva, un libro interesante y asequible, que resulta cercano por la identificación con el autor en relación a ciertos problemas que todos sufrimos. Un libro de productividad escrito por un confeso no-experto en productividad. Aunque, a veces,  más importante que un libro de productividad esté escrito por un experto, lo es que esté escrito por una persona productiva.

 * Si estais interesados en el libro y no tenéis Kindle (como es mi caso) podéis encontrar el ebook en Smashwords que por cierto es un sitio muy interesante para adquirir ebooks.