6 cosas que he aprendido jugando al Counter Strike

En las últimas semanas me he metido unas buenas sesiones de Counter Strike (Global Offensive) entre pecho y espalda. Va por rachas. Sé que, estrictamente, es una pérdida de tiempo pero siempre he sido adicto, por momentos, a algún tipo de juego (online o físico): ajedrez, Age of Empires, póker, Counter Strike…

Para los que no lo sepáis, CS:GO es lo que llamamos un shooter, es decir, un mata-mata. En modo competitivo, que es el más divertido, cinco personas pelean contra otras cinco en diferentes mapas. Hay profesionales de este juego y todo, campeonatos televisados por streaming, ligas, etc.

Aclaro que soy lo que los chavales llaman “un manco” (ando por el rango de maestro de la nova de oro), es decir, un jugador mediocre tirando a malo pero es que no es fácil competir contra chavalería de entre 15 y 25 años. Uno ya es viejo y ni los reflejos ni mi ordenador están a la altura.

¿Se puede sacar algo interesante de un juego como éste?

Aparte del puro entretenimiento, y su efecto desestresante, yo creo que sí;  de casi todo se pueden sacar algunas conclusiones interesantes.

Ahí van algunas cosillas:

1) La comunicación entre miembros del equipo es fundamental.

Cuando juegas en equipo, es básico que todos los miembros dispongan de información de calidad al momento. Saber dónde está el enemigo, cuántos son, etc. es básico para adaptar estrategias de defensa o ataque.

Si la gente del equipo no habla ni comunica bien, es prácticamente imposible ganar la partida. Quedas en manos de la genialidad individual pero, eso, eso no es un equipo.

Corolario: el match-making competitivo te va a asignar como compañeros de equipo a gente  de cualquier país así que si la comunicación es esencial, hacerlo en inglés mínimamente bien no es menos importante.

2) Si vas en solitario perderás, no importa lo bueno que seas.

Esto es así el 99% de las veces. Si vas en plan Rambo por el mapa, pasando de organizarte en equipo, te vas a encontrar con varios enemigos a la vez y no te va a salvar ni el tato.

Vale que hay cracks que son capaces de liquidarse solitos a los cinco oponentes pero el sistema de match-making que cruza jugadores con habilidades similares hace que estas situaciones sean la excepción que confirma la regla.

Necesitas apoyarte en tus compañeros. Si sólo miras tu marcador y te dedicas a ir por libre, aunque tú consigas una buena puntuación, tu equipo perderá. Y éste es un juego de equipo. No te marques un Cristiano Ronaldo.

Por bueno que seas, no jugar en equipo se nota, y acabarás siendo propuesto para un kick, es decir, que los panolis de tus compis te echarán de la partida “por guay”.

3) Es necesario tener un plan, aunque luego te lo saltes.

Normalmente al principio de cada ronda se fijan las posiciones de defensa (en el caso de los contraterroristas) o la estrategia de ataque (en el caso de los terroristas). Esto es fundamental para seguir un orden y atenerse al rol encomendado.

Posteriormente, y con la información proporcionada por los compañeros, será necesario corregir posiciones y reajustar estrategias.

Los planes están para saltárselos pero es necesario tenerlos. Si no, empezarás saltando por todo el mapa como un conejo hasta que un francotirador te meta una bala entre las orejas. Jugar sin un plan es un síntoma de bisoñez, es decir, de ser un novato.

4) Aprende de los mejores.

Si únicamente te dedicas a jugar, sin prestar atención a lo que otros hacen, es muy difícil que mejores. Una buena opción de mejora es fijarte en lo que hacen los top, en concreto  lo que hacen los mejores de tu nivel.

Está muy bien ver videos de profesionales pero, si tú no tienes las habilidades del colega del video que estás viendo, puede que no sirva de nada la información que estás recibiendo. En mi opinión es mejor observar lo que hacen los mejores jugadores de tu nivel e imitarlos.

Las horas de juego, por sí mismas, no mejoran o mejoran muy poco a un jugador.

Cada vez que subas de rango, fíjate en los top porque, seguramente, cada nivel requiere de unas nuevas habilidades y conocimientos diferentes.  Si no lo haces, se cumplirá el principio de Peter que dice que ascendemos siendo competentes hasta un nivel en el que permanecemos porque no tenemos la competencia necesaria para seguir avanzando, es decir, donde somos incompetentes.

En el juego bajas de nivel, en la vida es más complicado.

5) Mezcla estudio con práctica.

En este juego, como en todo en la vida, se mejora mediante el estudio. Existen un montón de recursos: videos, foros especializados, artículos de jugadores, etc. a tu disposición, como elementos de mejora. También existen mapas específicos para mejorar tu aim (puntería) diferentes para cada tipo de arma (especialmente pistolas y rifles).

Por otro lado, cada mapa del competitivo tiene sus particularidades y no es fácil recordar, por ejemplo, cómo se tiran las granadas de humo, dónde caen, qué bloquean, etc. Por no hablar de cómo controlar el retroceso de las armas, posiciones que sólo se pueden alcanzar con la ayuda de alguien de tu equipo, cómo gastar el dinero y un largo etcétera.

La moraleja es que, lo que mejor funciona, es mezclar “teoría” con práctica. Aprende una cosa nueva e inmediatamente ponte a jugar y aplícala. A continuación haz lo mismo con otra y así sucesivamente.

De poco sirve aprender un montón de cosas, sin ponerlas en práctica, ya que, al final, cuando vayas a intentar hacerlas funcionar vas a tener tal cacao en la cabeza que no vas a saber hacer funcionar correctamente ninguna.

6) Cambiar un hábito adquirido cuesta muchísimo.

En este, y otros blogs, habrás leído que adquirir un nuevo hábito cuesta una media de 30 días. Aceptando “pulpo” como animal de compañía, desde ya te digo que cambiar un hábito adquirido y sustituirlo por uno nuevo cuesta muchísimo más.

Por ejemplo, después de jugar durante bastante tiempo, he intentado cambiar las teclas de saltar y agacharse, invertirlas. No veas cómo sigo saltando, tras bastantes horas de juego, cuando quiero agacharme. Es increíble como el cerebro se resiste a cambiar un hábito adquirido y repetido miles y miles de veces como es pulsar una determinada tecla buscando un efecto determinado.

Moraleja, trata de reflexionar sobre los mejores hábitos antes de ponerte a fijarlos porque es mucho más difícil cambiar un mal hábito y sustituirlo por otro, que adquirirlo desde cero, aunque el hábito sea el mismo.

De todos modos, no desfallezcas: si ya tienes un mal hábito persevera y sé especialmente paciente y condescendiente contigo mismo; no te machaques por las pequeñas derrotas. Al final, se consigue.

Y eso es todo. Como veis, hasta del Counter Strike se pueden sacar algunos consejos interesantes.

 

Imagen | CG:GO

  • Iago Fraga

    Me gustan tus hobbies Rubén :D :D. Además son todos muy “optimizables” o en otras palabras, juegos en los que cuenta más la técnica y entrenamiento que la suerte. Además no me cabe la menor duda de que los juegos online (sobre todo los colaborativos) están preparando enormemente a una generación entera. El gamer medio condena a los quejicas y los flamers (los que insultan a la primera o generan caos), aplauden el éxito colectivo y las buenas jugadas, fomentan la comunicación y se acostumbran a pensar en equipo (es más importante mi función en el grupo que mi resolución puntual).

    Así que larga vida a los e-sports porque tienen infinidad de cosas buenas. ¡Un saludo!

    • Pues sí, la verdad es que estos juegos (quizás el Counter tiene un contenido excesivamente violento pero ese es otro debate que también da para una entrada) tienen cosas positivas de las que se puede aprender y que se pueden aplicar en la vida como ingredientes positivos para “triunfar”.

      Por otro lado, soy bastante jugón y la gente lo ve raro; llega una edad a la que los adultos ya no juegan a nada (sólo si sus hijos se lo piden). Es como si los “adultos” no tuviésemos derecho a divertirnos por el mero placer de divertirnos.