Archivos por categoría: Liderazgo

Aprender a aprender

Estaba releyendo el otro día Inteligencia Emocional de Daniel Goleman y me llamaron la atención, especialmente, unas páginas en concreto. Daniel analiza un estudio hecho por el National Center for Clinical Infant Programs sobre las causas que determinan el éxito escolar.

Curiosamente el informe llega a la conclusión de que el rendimiento escolar de los niños no depende tanto de que despunten antes que los demás en sus capacidades lectoras, matemáticas, etc sino que depende más bien de su capacidad emocional, en concreto de la habilidad que denomina capacidad para aprender a aprender.

La revisión anual de Napoleon Hill

La única revolución válida es la que uno hace en su interior

León Tolstoi

Napoleón Hill es posiblemente el escritor estadounidense de autoayuda más famoso junto a Dale Carnegie. Lo cierto es que sus conocidos libros “Piense y hágase rico” (y “Cómo ganar amigos e influir en las personas” en el caso de Carnegie) resultan un poco añejos hoy en día porque muchas de sus afirmaciones (hablo principalmente de Napoleon Hill, el de Carnegie lo leí hace un par de años y no lo recuerdo tan claramente) han quedado desfasadas con el paso del tiempo.

No debemos olvidar que ambos libros se publicaron en 1937 y, desde entonces, ha llovido bastante en el terreno de la psicología y, sobre todo, en el de la neurociencia. Socialmente… tengo mis dudas.

Dejar huella

La tragedia de la vida no es la muerte, sino que nos dejamos morir por dentro mientras aún estamos vivos
(Norman Cousins)

Es posible que alguna vez hayas oído la expresión “dejar huella”. Hay quien dice que lo que realmente importa se mide por la huella que deja; que lo que realmente es significativo en nuestra vida es la huella que dejamos en los demás. Algunos coaches utilizan un ejercicio de autoevaluación que consiste en imaginarte en tu propio funeral y visualizar qué dicen los demás de ti. Si quieres que cambie lo que dicen, cambia desde este preciso momento lo que estás haciendo.

4 hábitos que provocan sufrimiento innecesario

Se trata de que nuestro cerebro actúe a nuestro favor y no en nuestra contra

Mª Jesús Álava

He estado unos días de vacaciones por Madrid y tuve la mala fortuna de que me sucediese un incidente con el coche, coche que dejé aparcado en mi ciudad. Por contarlo rápido, hubo una fuerte tormenta en Vitoria (más o menos a 400 km de Madrid) y saltó la alarma del coche y por algún tema eléctrico no se apagaba. Los vecinos llamaron a la policía y ésta a mí, localizándome en Madrid. El caso es que no podía hacer nada, ni mandar a nadie en ese momento y se tuvieron que llevar el coche con la grúa, con el consiguiente disgusto y cargo de tasas.

Pues bien, aparte de lo anecdótico del caso, lo cierto es el incidente me arruinó esa tarde y el día siguiente; hasta que gracias a mi madre y a dos tíos carnales se solucionó el problema. Me pasé un buen rato preguntándome por qué me pasaba esto a mí , que si podía haber hecho algo diferente, que otras veces suelo desconectar la batería del coche y esta vez no lo hice, etc.

Practicando la gratitud: párate, mira y actúa


“El corazón es como un jardín. En él pueden crecer la compasión o el temor, el resentimiento o el amor. ¿Qué semillas vamos a plantar hoy en nuestro corazón? “

Jack Kornfield

Empezamos con un cuento sufí (aunque el término sufí en su uso coloquial incluye a todo aquél que practica el sufismo, desde el punto de vista técnico en el sufismo se denomina como sufí a quien ocupa el más alto grado de realización espiritual en el camino iniciático del Islam) que dice así: