Archivos por categoría: Opinion

5 tipos de mediocre que pueden joderte la vida

Los espíritus mediocres suelen condenar todo aquello que está fuera de su alcance

François de la Rochefoucauld

En el mundo en general, y en la empresa en particular, existe una verdadera plaga bíblica que todo lo corroe: la mediocridad. Podríamos decir que frente a un sistema meritocrático donde se premia lo mejor, impera una ineptocracia que va desde el nepotismo (premio a “mis afines”) hasta el régimen de terror que hoy en día tiene instaurado en nuestra sociedad lo políticamente correcto.

Sin querer ponerme exquisito, voy a enumerar cinco tipos de personas que basan su existencia en la mediocridad. Tened mucho cuidado con ellos porque son altamente tóxicos y habitualmente están bien posicionados.

Los hábitos no lo son todo

Nada es verdad, nada es mentira, todo es según el color del cristal con que se mira

Ramón de Campoamor

 

Resulta que llevo cinco años dando el coñazo con la importancia de adquirir hábitos y predicando que éstos pueden cambiar nuestra vida y, hoy, de repente, suelto esto de “los hábitos no lo son todo” y me quedo tan tranquilo.

Pues sí. Si bien es cierto que adquirir un hábito cuesta unos treinta días, no es menos cierto que muchos de los hábitos que adquirimos no quedan permanentemente fijados y, tras un tiempo, los perdemos. Ya sabéis, vuelta la burra al trigo.

La conmovedora historia del profesor al que Internet derrotó

Internet es una economía basada en la atención donde la moneda de cambio es el tiempo del usuario

Jakob Nielsen

Por motivos personales me une con Uruguay un lazo que hace que cualquier artículo relacionado con este país capture mi atención con mayor facilidad que el resto. Hace unas semanas leía un artículo sobre el periodista uruguayo Leonardo Haberkorn autor de una entrada en su blog allá por diciembre de 2015 que, un tanto irónicamente, se había hecho viral, no una sino varias veces.

Digo “irónicamente” porque la entrada era un canto de cisne a su labor docente en la Universidad ORT de Montevideo debido, en buena parte, a su impotencia por lograr captar la atención de sus alumnos enfrascados en sus dispositivos móviles y redes sociales.

La revisión extraordinaria de vacaciones

Me gusta viajar. Algunas veces lo he hecho en solitario y los últimos años con mi pareja. Poco a poco voy “conociendo mundo”: Francia, Portugal, Estambul, La Habana, Uruguay, Buenos Aires, Miami, Rumanía, Tailandia, Roma, Praga, Viena, Bratislava, Budapest, Milán, Turín, Génova, Florencia, Venecia, Pádua, Verona, Bérgamo, París, Bélgica, Amsterdam, Berlín, Potsdam, Poznan, Varsovia, Cracovia, Eslovenia, Helsinki, Letonia, Lituania son algunos de los países y ciudades que he podido visitar. Y también España, claro está.

Para mí, vacaciones es sinónimo de viajar desde hace ya muchos años. Respeto al que se va quince días o un mes a la playa pero, mientras pueda, no lo haré. Además viajar, para que mínimamente sea considerado como tal, en mi caso supone buscar todo por mi cuenta, desde los vuelos, al transporte interno, pasando por los hoteles y terminando en la lista de sitios que visitar. Este año ampliaré Portugal, conociendo Oporto, Braga, Coimbra y repitiendo la visita ya añeja a Lisboa, Sintra, Cascais, Estoril, etc.

Minicasas y productividad personal

Ultimamente estoy intentando caminar regularmente. Lo hago por dos motivos: primero, la OMS aconseja caminar 10.000 pasos todos los días para mantener un buen tono físico; esos diez mil pasos son aproximadamente siete kilómetros, lo que no es moco de pavo. Segundo, en breve me voy de vacaciones y mis vacaciones son siempre época de andar. Habitualmente aprovecho para conocer uno o varios países extranjeros; viajo a mi aire y suelen caer unas caminatas considerables, todos los días, un día tras otro, durante las dos o tres semanas que dure el viaje.

Pero no quería hablar de eso, quería hablar de un programa de TV que vi ayer mientras estaba descansando tras una de mis caminatas. Hay tiempo para hacer y tiempo para descansar. Reconozco que a veces me extralimito y me tumbo en el sofá y veo lo que pongan. Casi no veo tele pero este es uno de los escenarios en los que me puedo tragar, literalmente,  cualquier cosa.