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8 notas sobre la educación


“España tiene 4 equipos de fútbol entre los 25 primeros del mundo pero no tiene ninguna universidad entre las 100 primeras”

 Ayer domingo 4 de Diciembre salía publicado en El Semanal un interesante artículo sobre la educación. En el artículo se habla de las medidas sobre educación que han tomado cuatro países (Finlandia, Suecia, Singapur, Corea del Sur) algunos de ellos muy por detrás de España no hace tantos años. También habla James Heckman, premio nobel de economía, sobre la experiencia americana.

Creo que la calidad de la educación, no sólo la universitaria, tiene mucho que ver con nuestro porcentaje de paro juvenil. Y creo que no sólo tiene que ver en lo que a nivel técnico se refiere sino también en cuanto a unos valores que luego los profesionales reproducen en su vida (laboral y extra-laboral) conformando los cimientos de la sociedad en la que vivimos.

Acuerdos de nivel de servicio (ANS) o música sinfónica

No preguntes qué puede hacer por ti el equipo. Pregunta qué puedes hacer tú por él

[Earvin “Magic” Johnson]

La semana pasada escribí una entrada de opinión (ver “¿Tenemos terror a ser medidos?”) sobre si sería posible aplicar Acuerdos de Nivel de Servicio a la productividad personal.

Como la idea de estos acuerdos es un tanto discutible y casi siempre fuente de debate voy a repescar un artículo que escribí en su día sobre cómo se aplican o se deberían aplicar estos acuerdos en una empresa TI que es donde me ha tocado moverme.

¿Tenemos terror a ser medidos?

“Medirás a tu prójimo como a ti mismo”

 

Está muy bien esto de la productividad personal, el GTD y todos estos rollos. De verdad. Es un chollo. Mejoras, eres más efectivo, haces más cosas en el mismo tiempo…pero ¿y si alguien se propusiese medir nuestra productividad personal? ¿Y si ese alguien fuese tu jefe? La cosa se complicaría ¿no? ¿Tenemos terror a ser medidos?

En el entorno empresarial existe la Calidad. Me gusta imaginar la Calidad como “autoyuda para empresas” y es que, bien entendida, debería ser algo así. Sin embargo, lo más frecuente es ver a la Calidad (y sobre todo “a los de Calidad”, esos seres grises que nos aburren con indescifrables procedimientos que nadie entiende (ni ellos) y que periódicamente nos auditan sobre los mismo) como una carga.

¿Implica la productividad un camino en solitario?

Hoy toca darle un poco vueltas a la cabeza sobre una pregunta un tanto inquietante: ¿Implica la productividad un camino en solitario?

Lo cierto es que los “adalides” de la productividad son en su mayoría consultores que han optado por ese camino en solitario. Vale, se relacionan con mucha gente pero ellos a la hora de la verdad sus alubias se las gestionan por su cuenta.

Veamos, cuando uno comienza a interesarse por la productividad suele disfrutar de un cambio muy grande en sus resultados. Es como la fase de enamoramiento: sentimos eso que sólo se siente en ese preciso instante. Y de verdad que es bastante asequible alcanzar ese estadio, no hace falta ser ningún gurú.

Team Hoyt

La historia que quiero compartir hoy es muy conocida pero no por eso hace que pierda fuerza ni deje de ser un ejemplo para todos. Es la historia de un padre (Dick Hoyt) y  un hijo (Rick Hoyt) que forman el “Equipo Hoyt” (“Team Hoyt” en inglés).

Rick tuvo problemas al nacer y, por falta de riego al enredársele el cordón umbilical, vino a este mundo con una parálisis cerebral. Dios reparte cartas a todos pero a unos les toca peor mano que a otros.

Desde ese momento comenzó una lucha titánica por parte de sus padres que, todo hay que decirlo, tuvieron la suerte de vivir en EEUU lo que permitió que desde los doce años Rick fuera capaz de aprender a usar una computadora especial para comunicarse. Es así como descubrieron su sentido del humor y su pasión por el deporte.