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Mecanicismo productivo

Tu productividad se construye sobre hacer cosas significativas

Michael Linenberger

He escuchado muchas veces decir que el término productividad lleva a engaño porque todo el mundo piensa en la versión mecanicista del mismo. El mecanicismo es un término que relacionamos con las revoluciones industriales, con la producción en cadena, con Henry Ford y su modelo de empresa que revolucionó el mundo. Y coincido en la conclusión de que la productividad personal poco o nada tiene que ver con esa variante mecanicista del término, donde se nos pide producir más outputs con los mismos o menos inputs.

A pesar de lo anterior, creo que la productividad personal también ha podido caer en lo que critica, en el “mecanicismo productivo”.

Productividad y estrés laboral en Europa

España es el único lugar del mundo donde 2 y 2 no suman 4

Arthur Wellesley, duque de Wellington

Vale, ya sé que el término “productividad” puede ser usado, y se usa, con varias acepciones. Partiendo de esa base, quiero comentar una imagen que analiza la “productividad” como el ratio de euros ganados por hora trabajada. A pesar de ser una visión bastante mecanicista es muy buena para hacer gráficas y comparativas entre los diferentes países que componen esta Europa nuestra.

Dejar huella

La tragedia de la vida no es la muerte, sino que nos dejamos morir por dentro mientras aún estamos vivos
(Norman Cousins)

Es posible que alguna vez hayas oído la expresión “dejar huella”. Hay quien dice que lo que realmente importa se mide por la huella que deja; que lo que realmente es significativo en nuestra vida es la huella que dejamos en los demás. Algunos coaches utilizan un ejercicio de autoevaluación que consiste en imaginarte en tu propio funeral y visualizar qué dicen los demás de ti. Si quieres que cambie lo que dicen, cambia desde este preciso momento lo que estás haciendo.

Hacer está sobrevalorado

Hacer mucho, no es suficiente

Un servidor de ustedes

Llevo años con problemas de inundaciones en un patio interior de mi casa. El problema es que a ese patio caen demasiadas bajantes y cuando hay una tormenta de esas duras, con granizo, de las que parece que se viene el fin del mundo, el desagüe no traga lo suficiente, el agua cubre el patio y, por una puerta, entra a mi domicilio inundándolo. Solo ha sucedido tres veces en quince años pero, coño, es francamente desagradable.

Pues bien, durante estos quince años he probado de todo: tablas, plásticos, el patio se hizo de nuevo y, nada; hasta he ido a hablar con los técnicos del ayuntamiento para que no me dejasen desviar una bajante a la calle (no es “armónico” romper la fachada de esa manera, me dijeron; seguro que les parece más “armónico” el vaivén de las olas que entran por el patio  mientras surco, viento en popa a toda vela, el salón de mi casa).

El test de la golosina (Marshmallow test)

El que puede mandarse a sí mismo puede obedecer. Y hay quien sabe mandarse, pero está muy lejos de saber obedecerse

Friedrich Nietzsche

 

El otro día participé en una interesante discusión online, en uno de los foros más grandes en español. Se hablaba de si es correcto abrir y comerte algo dentro de un supermercado o no, por supuesto pagándolo en caja (lo otro sería robar).

Me sorprendió mucho la cantidad de personas que defendían que sí, que es perfectamente correcto y normal. Supongo que me hago viejo y que a mi me han educado de otra manera. O supongo que, simplemente, hasta que no pago por algo no considero que es mío (ni creo que lo considere el que lo vende) y puedo hacer con ello lo que quiera.