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¿Qué harías si tuvieses dos horas más al día?

El cambio es una puerta que sólo puede abrirse desde dentro

Terry Neill

Estaba el otro día tomando un café y charlando con un amigo de estos temas de productividad. Lo de siempre: ¿Cómo te va con el blog? Son temas interesantes pero….Y, entre dimes y diretes, le hice una pregunta que, reflexionando, creo que es muy importante:

¿Qué harías si tuvieses dos horas más al día?

Se me quedó mirando por un instante y me contestó que, bueno, pues aprovecharía para estar más con su mujer y con los amigos, leer, pasear…En ese momento me di cuenta de que esa respuesta, muy común, es el verdadero meollo de la cuestión.

El cortoplacismo mata tu productividad

El cortoplacismo es un mal endémico de nuestra sociedad actual. Detrás de él se esconden desde las causas últimas de los desastres financieros (el beneficio inmediato por encima de la sostenibilidad en las empresas o vivir de la deuda, y luego ya veremos quien paga la fiesta, en los gobiernos) o una sociedad que te impele a consumir como si no hubiera  mañana (y fabrica productos, por ejemplo tecnológicos, con fecha de caducidad, léase obsolescencia programada, para asegurarse el consumo futuro).

La raíz es cultural y de carácter. Desde pequeñicos se nos educa para que no seamos capaces de demorar una gratificación sino que vivamos el momento sin que hubiera un mañana. ¿Qué prefieres, un caramelo ahora o la bolsa entera mañana? El caramelo, claro.

Dos maneras de autoengañarnos productivamente

Concéntrate en ser productivo, no en estar ocupado

Tim Ferris

Existen dos formas sutiles de parecer productivo sin serlo. Incluso es posible que asciendas laboralmente empleándolas pero ten cuidado ya que, todo lo que sube, baja y…más dura será la caída.

La primera de ellas es ser unos cracks en las cosas sencillas y triviales. Hay un montón de gente ocupada y preocupada a jornada completa en escribir y recibir emails, asistir y organizar reuniones, redactar informes y actas, etc. Alguna de esta gente es posible incluso que use herramientas relacionadas con la productividad: priorizaciones, listas to-do, checklist, etc., pero si les preguntas para qué hacen todo eso, en definitiva para qué (o para quién) trabajan…ni están ni se les espera.

Los 7 pecados capitales de los productivos

He estado meditando sobre por qué tan poca gente muestra interés por la productividad personal y sobre por qué las personas que nos autodenominamos productivos sufrimos experiencias del tipo de las narradas en la entrada “Sintiéndome como Ignatius J. Reilly”.

Algo tenemos que estar haciendo mal, pero mal de cojones. Si tan bueno es ser productivo, no entiendo cómo tiene tan poca aceptación o existen tantas barreras. Algunas de las cosas que he visto son:

Sintiéndome como Ignatius J. Reilly


Sólo me relaciono con mis iguales, 
pero como no  tengo iguales no me relaciono con nadie

Ignatius J. Reilly

Permitidme aconsejaros una novela. Se trata de “La conjura de los necios” de John Kennedy Toole. Un libro que leí hace demasiado y que pide ya una segunda lectura.

El caso es que estas últimas semanas no puedo dejar de sentirme como su personaje principal, el gran Ignatius J. Reilly, un orondo cabronazo en toda regla, peleado contra el mundo. Un tipo a caballo entre Don Quijote y Torrente que no tiene desperdicio.

Hay veces que tengo ganas de eso, de no relacionarme con nadie, al menos desde el punto de vista del trabajo y no hablo necesariamente del mundo profesional.