Archivos por categoría: Opinion

¿Es suficiente GTD para eliminar el estrés ?

El estrés y la poca efectividad suelen achacarse a las sorpresas con cierta ligereza, cuando lo cierto es que si sabe lo que está haciendo y lo que no, las sorpresas no serán más que otra oportunidad para ser creativo y destacar.

David Allen

En su primer libro, Organízate con eficacia, David Allen, habla mucho del estrés y presenta GTD como una solución al mismo.

No obstante, si profundizamos un poco más en el estrés y sus causas creo que podemos determinar que, si bien GTD es altamente beneficioso y recomendable, no es definitivo para eliminar el estrés.

¿Crees que debes poner límites a tu productividad?


“Demasiado dar, cansa”

Ser productivos nos sirve para hacer más cosas “de las que debemos hacer”. Ahora bien, nuestro mundo no es algo aislado donde determinamos los proyectos y tareas que vamos a hacer o planificar y las que vamos a delegar. A nosotros también nos van a delegar tareas o encargar cosas que se convertirán en entradas de nuestro sistema de productividad.

Uno de los problemas de ser productivo es que ante los ojos de los demás te conviertes en “alguien al que le sobra tiempo. Normalmente, aparte de que te miran raro, esto suele derivar en una mayor carga de tareas que antes.

El adiós de un maestro

Los principios no cambian, la comprensión que tenemos de ellos si

Stephen R. Covey

La semana pasada (16 de Julio de 2012) falleció Stephen R. Covey uno de los autores más famosos y reconocidos del mundo en el terreno del management y desarrollo personal. A estas alturas no pretendo descubrir a Covey que tiene a sus espaldas más de 25 millones de libros vendidos pero si me gustaría unirme a un adiós sincero (o mejor, un hasta luego ya que su legado está ahí en las librerías, a disposición de cualquiera).

Lo cierto es que, personalmente, descubrí bastante tarde su maravilloso libro “Los siete hábitos de la gente altamente efectiva”. Hasta hace unos años me ocurría algo que sospecho que es bastante común en España: desconfiaba de este tipo de libros. Descubrí que a los americanos les encanta titular sus libros usando un estilo que aquí no cae demasiado bien. Gustan de títulos del tipo “Manual para el éxito”, “¡Triunfa!” y este tipo de cosas que creo que encajan más con el mundo anglosajón y que, a nosotros, nos provocan un cierto rechazo, un cierto tufillo a timo o vendehumos. El caso es que, si eres capaz de vencer tus reticencias y abrir la portada, puedes encontrar cosas muy interesantes.

El inbox zero no es un fin pero puede ser un síntoma

Hace unos meses se desató un interesante debate en la blogosfera española entre algunas personalidades de la productividad “patria”. La discusión versaba sobre el “Inbox zero” o, lo que es lo mismo, el conseguir  tener nuestra bandeja de entrada de email limpia y reluciente.

El término “Inbox zero” fue creado por Merlin Mann al que podéis ver presentando el concepto aquí (en inglés). Son muchos los que han tratado de facilitar la consecución del inbox zero mediante tecnología. Por ejemplo, Google y su Gmail lo intentó mediante la implementación de una “priority box” que seleccionaba por nosotros de una manera “inteligente” los mensajes más urgentes.

¿Existen los valores 2.0?

Tiempo de crisis, tiempo de oportunidades. Eso dicen algunos. Yo no me lo creo del todo. Lo que si es cierto es que en los tiempos de crisis salen como setas los gurús que prometen la felicidad eterna y encima a precio de saldo. Pero la felicidad no resulta tan asequible y menos, la eterna.

Revisando un documento ya antiguo de AERCO sobre el rol del community manager en la empresa, me he encontrado con una serie de valores que la asociación defiende como pilares de “dospuntocerolandia” que diría mi admirado Andrés Pérez Ortega de Marca Propia (Twitter: @marcapersonal ).

Quería compartirlos por aquí porque no tengo nada claro que, lo que vemos hoy en día en Twitter, Facebook, etc, sea precisamente reflejo del espíritu inicial de todo este rollo. Y es que el espíritu inicial tiene un aire de buenrollismo y un estilo Robin Hood (léase la entrada de Wikipedia para ética hacker) que se ha visto un tanto pervertido por el mercadillo en que en ocasiones se presenta ante nuestros ojos.