Entrena el músculo de tu fuerza mental

Lo más difícil del ejercicio es comenzar a hacerlo. Una vez que lo estás haciendo de forma regular, lo más difícil es parar de hacerlo

Erin Gray

Puede que seas una persona a la que no le interesa incorporar un sistema completo de productividad como GTD porque lo ves demasiado complejo o apabullante. Si ese es tu caso pero a la vez quieres experimentar con el tema, te propongo el ejercicio básico para desarrollar el músculo de tu fuerza mental.

No lo digo yo, lo dice Mark Forster en su libro “Get everything done and still have time to play”. Para los que no lo conozcáis, el amigo Mark Forster es el autor de varios sistemas de productividad personal como Autofocus o FV (Final Version) del que, lo admito, desconozco prácticamente todo.

La fuerza mental, entendida como la capacidad de hacer lo que previamente hemos pensado hacer, es una de las cualidades más importantes de una persona productiva. Esta cualidad puede desarrollarse como se desarrolla un músculo cuando vas al gimnasio.

El ejercicio propuesto funciona como un ejercicio de gimnasio:  funciona incrementando la resistencia y el número de repeticiones. Básicamente consiste en lo siguiente:

Determina cada tarde una tarea que vas a llevar a cabo al día siguiente. Empieza por algo sumamente sencillo que puedas hacer con total seguridad. Al día siguiente, simplemente hazla.

Si consigues hacerla ¡enhorabuena! Puedes seguir con el ejercicio. Selecciona de nuevo una tarea para el día siguiente, esta vez de una dificultad un poco mayor. Si no consigues hacer la tarea, habrás fracasado. Punto. ¡No pasada nada! Reduce la dificultad de la tarea para el día siguiente y sigue insistiendo.

Es muy importante definir la tarea de una manera clara y concisa del tal forma que no haya lugar a la duda sobre si la has conseguido o no.

Sin continúas con el ejercicio el tiempo suficiente, llegará un momento en el que te sientas tan sumamente cómodo con tu tarea del día siguiente que podrás incorporar una segunda tarea a tu “planificación”. Empieza de nuevo ajustando la dificultad de esta segunda tarea de tal manera que te sientas seguro de que la harás al día siguiente e incrementa sucesivamente dicha dificultad en días sucesivos.

Transcurrido un tiempo, incorporarás una tercera tarea y así sucesivamente. Continúa hasta el punto en que seas capaz de hacer una lista con todo lo que harás al día siguiente y no falles.

El ejercicio no acaba nunca pero por mi experiencia te digo que si eres capaz de fijar y realizar tres tareas clave todos los días de tu vida y hacerlas al día siguiente, el impacto productivo será más que bestial. Serás un “cachas” productivo.

El ejercicio resultará complejo (o imposible) a mucha gente que se siente cómoda reaccionando ante las urgencias del día pero es incapaz de hacer algo por el mero hecho de haberlo decidido así el día anterior.

Este simple ejercicio sirve para que veas como aumentará la sensación de control desde las primeras iteraciones. Si sientes ese control y te sientes a gusto con esas sensaciones sigue leyendo sobre productividad personal. Si en algún momento fracasas no te sientas mal. Todos tenemos un límite y la buena noticia es que ¡hay ayudas! Hay métodos como GTD que te facilitarán la consecución de ese control (y más cosas) y no es necesario inventar la rueda por ti mismo cuando otros muchos hemos recorrido el camino.

En el fondo del ejercicio de Forster  creo que subyace la sentencia de Aristóteles:

Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia entonces, no es un acto, sino un hábito