Hablamos de “Mercaderes de humo” de George Ballantree

¿Es posible gasta cientos millones de euros en algo que nadie sabe lo que es? Personalmente tengo la sospecha de que es bastante más que posible. Sobre todo cuando hablamos del “dinero que no es de nadie”. He leído este fin de semana Mercaderes de humo. Mitos y realidades sobre la consultoría de George A. Ballantree y la verdad es que me ha hecho pasar un buen rato. De hecho, creo que aún tengo la sonrisa en la cara.

George A. Ballantree es, más que posiblemente, un pseudónimo de un consultor español que a estas alturas debe estar amparado por algún programa de protección de testigos tras escribir el libro.

En el mismo, se describe el funcionamiento interno de las grandes firmas de consultoría. Sin citar nombres, y esto es mera hipótesis, podríamos estar hablando de empresas tipo PriceWaterhouseCoopers, Deloitte, Indra, etc o de las cariñosamente llamadas “cárnicas” (hay quien no dudaría en meter a las anteriores entre ellas) que te contratan para trabajar años y años en un cliente comportándose más como una ETT que como una empresa al uso.

Sea como fuere, el libro es un manual para el cliente que va a trabajar mano a mano en un proyecto con una consultora. Y digo trabajar porque la contratación se habrá llevado a cabo en un nivel superior entre un directivo o político y un socio de la empresa consultora en base a una necesidad más bien difusa.

Pero como dice el autor “Salvo excepciones, sólo los ineptos llegan a jefes” en una clara adaptación del archiconocido principio de Peter. Así que si eres un enmarronado o estás en el proceso de serlo te recomiendo esta lectura ya que, como mínimo, pasareis un buen rato e incluso igual sacas algún consejillo de utilidad en la gestión del marrón.

El señor Ballantree (no confundir con “El señor de Ballantree” que es un libro de R.L.Stevenson) lleva a cabo todo un “inside job” de manera brillante, entretenida y cínica, sobre todo cínica. El libro rezuma bilis en abundancia.

No deja títere con cabeza, cargando tanto sobre los directivos que encargan un proyecto de este tipo en la parte del cliente “todo directivo que emprende un proyecto no lo hace ni por el bien de la empresa ni por el bien de la sociedad en la que vive. Niet. Lo hace por su propio lucimiento personal.” como sobre los consultores “en el fondo, a los consultores, usted les importa relativamente poco; le necesitan para vivir bien a su costa, pero no dejan de considerarle un engorro o trámite que afrontar en busca del bonus perdido, lo único que verdaderamente les interesa”.

El libro se divide en cuatro partes: la consultoría (donde narra los entresijos de cómo funciona una empresa consultora a nivel interno), la venta (donde se describe el proceso “de caza” del cliente), la propuesta (donde se profundiza en la redacción de la propuesta por parte de la firma consultora que será adjudicataria del proyecto) y el proyecto (donde se narran los avatares del desarrollo del propio proyecto en el cliente).

El libro está poblado de frases hilarantes, muchas de las cuales encierran verdades como puños:

“…El funcionamiento de la consultoría, en realidad, es muy sencillo…tiene cierta similitud con la regla principal del rugby: sólo se puede pasar el balón (léase marrón) hacia atrás.”

“Del cliente sólo les importa que pague y no se dé cuenta, en realidad, de por qué está pagando”

“Becario: Es invisible para todos y para todo excepto para el reparto de marrones: todos van hacia él/ella sin excepción”

“si usted no tiene una agenda atiborrada de reuniones que no le interesan lo más mínimo, usted es un don nadie”

“un especialista es aquella persona que cada vez sabe más sobre menos hasta que llega un momento en que lo sabe todo sobre nada”

Aparte de lo anterior hay cosas interesantes en el mismo como la descripción de la filosofía up or out de las consultoras (o te ascienden o te echan a la calle) que reflejan la visión cortoplacista de muchas de nuestras empresas y que, en mi modesta opinión, es una de las causas de todas estas crisis que estamos viviendo. Y es que, como dice el amigo Ballantree, “para quien no sabe adónde ir, cualquier camino le sirve”.

En definitiva, una rara avis de los libros de gestión no por ello innecesaria. Si alguna vez te has visto en el pellejo de un cliente de macro-proyecto de consultoría te sentirás identificado si o si y, si estás al otro lado de la trinchera en la consultora, creo que lo harás aún más.

Sea como fuere y aunque sea a modo de terapia post-traumática pasarás un buen rato leyéndolo. Además, como dice el autor “las consultoras no sólo sobreviven, sino que siempre regresan”.

Por si acaso, acuérdate de la estantería donde dejas el libro.