Inteligencia emocional y revisiones GTD

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No es que dejemos de hacer ciertas cosas porque son difíciles, son difíciles porque no las hacemos

 Séneca

GTD es una excelente red de soporte para todas nuestras “cosas”. En cierto modo es como la red de un trapecista: nos permite trabajar con seguridad.

No obstante, y últimamente me reitero demasiado, existen otras áreas que no cubre GTD y que es necesario trabajar. No quiero que nadie me entienda mal, GTD es, para mí, el método de productividad con mayúsculas. No obstante es sólo eso: un método. Lo interesante, en realidad son las cosas que metemos en nuestro GTD y eso es harina de otro costal.

Hoy quiero tratar, aún de manera muy esquemática, el tema de la inteligencia emocional. La inteligencia emocional, por resumir muy rápidamente, habla de 5 competencias comunes a todos nosotros:

Las 3 primeras competencias tienen que ver con nosotros mismos:

1) Autoconocimiento. Diríamos que se trata del conocimiento que tenemos de nosotros mismos en cuanto a nuestras fortalezas y, sobre todo, en cuanto a nuestras debilidades.

Ejemplo: Yo no funciono bien a largo plazo. Éste es uno de los motivos por los que empecé a interesar por los temas de productividad. Por el contrario, bajo estrés tengo un rendimiento bueno. Son los resultados de años de malas prácticas. Conocer esto es el primer paso para tratar de superar las debilidades o potenciar tus fortalezas en las circunstancias apropiadas.

2) Autocontrol. Diríamos que se trata de la capacidad que tenemos de controlar nuestros impulsos y reconducir estos de manera más “apropiada”.

Ejemplo: Personalmente soy bastante bocazas. En cuanto creo que hay una mínima confianza saco a relucir mi “sentido del humor” y en ocasiones esto me trae problemas ya que no todo el mundo está en la misma onda. En determinados ambientes o con determinadas personas esto puede ser un inconveniente que debo tratar de controlar.

3) Automotivación. Diríamos que se trata de la capacidad de motivarme a mí mismo sin necesidad de que me pongan una zanahoria delante (salario, ascensos, vacaciones, etc.)

Ejemplo: Escribo porque me gusta. Intento dotar a mis entradas de una mínima estructura, voy tomando apuntes, luego diseño lo que será el contenido, etc. simplemente con el afán de que el resultado sea inteligible y de utilidad (primero para mí y luego para todos los que me leen).

Las 2 últimas competencias tienen que ver con la relación que mantenemos con los demás:

4) Empatía. Podríamos decir que es la capacidad de ponerse en la piel del otro, de tener en cuenta sus sentimientos y de tomar decisiones en consonancia.

Ejemplo: Cuando mi pareja me cuenta un problema que ha tenido, muchas veces busca simplemente ser escuchada y compartir esa experiencia. Mi falta de empatía suele provocar que inmediatamente me ponga a buscar soluciones, me frustre y acabe agobiado y agobiando mucho más a mi pareja de lo que lo estaba.

5) Competencia Social. Entendida como la habilidad de crear relaciones con los otros: profesionales, personales o meramente de cortesía.

Ejemplo: Sacar adelante un proyecto profesional con gente con la que no compartes prácticamente nada o tomarte una cerveza tras un partido de futbol y ser capaz de no quedarte arrinconado en una esquina, fuera de lugar y angustiado.

Pues bien, algo con lo que estoy experimentando es con incluir este tipo de cosas en una revisión diaria GTDiana.

Cuando GTD habla de revisiones, lo hace siempre refiriéndose a revisiones sobre su propio sistema (cómo van los proyectos, organizar las tareas en sus correspondientes contextos, fijar las acciones del día siguiente, etc.).

Creo, no obstante, que puede ser necesario reservar un pequeño hueco (10 minutos pueden servir) al final del día para repasar nuestro comportamiento desde el punto de vista emocional. Las habilidades blandas resultan las más duras de mejorar.

Evidentemente, habrá días que no sea necesaria ninguna revisión. No se trata de tener que hacer esa revisión sí o sí. Pero, al menos yo, sé cuándo “la he cagado” o simplemente me siento mal. No me parece mala idea “recopilar” estos sentimientos de que algo ha fallado y revisarlos a la noche. Tirar de libreta, vamos.

Algunos de ellos, al ser revisados y con un cierto distanciamiento, dejarán de tener importancia pero de otros estoy seguro que podemos sacar enseñanzas muy útiles.

Algunas veces que he hecho el ejercicio de pararme a pensar el motivo por el que me he enfadado tanto o por el que he hecho el comentario tan desafortunado he conseguido al día siguiente afrontar las cosas desde un punto de vista radicalmente diferente.

Esto es importante, como mínimo, por motivos puramente egoístas: si no analizo y trato de aprender no cambiaré y, si no cambio, seguiré tropezando en la misma piedra una y otra vez.

Analizar nuestros sentimientos y emociones con una cierta frecuencia nos permite descubrir las verdaderas causas subyacentes de estas emociones y, si somos capaces de trabajar sobre ellas, nos permite modificar nuestras reacciones.

Este ejercicio de análisis nos permitirá también algo muy importante y bastante inusual hoy en día: pedir perdón a los afectados. Eso sí, de nada sirve pedir perdón y repetir nuestro comportamiento, así que, por el bien de todos, incluye una revisión emocional periódica en tu GTD y ¡ponte las pilas!

 

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