La ley de los beneficios crecientes

La aceptación de la propia responsabilidad distingue a la persona superior de la persona promedio

Brian Tracy

La ley de los beneficios crecientes se enuncia de la siguiente manera:

 “Cuanto más te centres en las pocas cosas que representan el uso más valioso de tu tiempo, mejor serás en cada una de estas actividades y dedicarás menos tiempo a cada una de ellas. Aumentarán tus beneficios en relación al esfuerzo y la energía empleados.

Esta puede ser, sin duda, una de las claves de nuestra productividad personal: centrarnos en lo importante.

El propio Brian Tracy, en un loable ejercicio de simplificación, nos dice que sólo hay cuatro cosas que puedes hacer para mejorar la calidad de tu vida.

A pesar de ser puro sentido común creo que es interesante reflexionar un poco al respecto:

1. Puedes dedicarte más a ciertas cosas. Puedes dedicarte más a las cosas que más te importan,recompensan y satisfacen.

Por ejemplo: Si soy feliz paseando por el campo con mi pareja ¿por qué acepto comidas de trabajo los fines de semana?

2. Puedes dedicarte menos a ciertas cosas. Puedes decidir, por propia voluntad, dedicar menos a ciertas actividades, que no te ayudan tanto como otras, o que pueden perjudicarte en el logro de las cosas que quieres.

Normalmente al identificar en el punto 1 lo importante, el resto, queda automáticamente marcado como “menos importante” (o “no importante, en absoluto”).

Por ejemplo: ¿Para qué redacto el acta de la reunión semanal del departamento si nunca nadie me ha dicho nada sobre la misma? En caso de ser necesaria, ¿debo ser yo quien lo haga?

3. Puedes empezar a hacer cosas que hoy no haces. Elegir otras cosas, aprender nuevas habilidades, empezar otros proyectos o actividades o cambiar por completo la manera de enfocar tu trabajo o tu vida personal. 

Si quieres conseguir resultados diferentes vas a tener que hacer cosas diferentes sí o sí.

Por ejemplo: no me digas que quieres dedicarte a dar conferencias cuando no te atreves ni a intervenir en las reuniones de la comunidad de vecinos.

4. Puedes dejar de hacer algunas cosas. Tomar distancia y evaluar tu Vida con nuevos ojos. Tal vez entonces decidas no continuar con actividades y conductas que ya no son coherentes con lo que quieres ni con adónde quieres ir.

Los hábitos que detectes como “obsoletos” vas a tener que sustituirlos por otros que te sean útiles. Ya sabes que los hábitos no desaparecen sino que quedan “durmientes” al ser sustituidos por otros (que se lo pregunten a cualquier ex-fumador).

Resumiendo, identifica las cosas que haces y aportan el mayor valor a tu empresa y a ti mismo. Normalmente, se cumple el principio de Pareto o regla del 80/20 que dice: el 20% de lo que haces constituye el 80% de lo que aporta verdadero valor.

Dedica más tiempo a estas tareas.

En segundo lugar, identifica las actividades del 80% que aporta menos valor y trata de aminorarlas. Usa la delegación o elimínalas directamente. Hazlo para el máximo de tareas y tan pronto como te sea posible. No hay excusa.

Desarrolla tu enfoque entendido como “la capacidad para apartar la atención de actividades de menor valor y dirigirla a actividades de mayor valor”.

Sencillo, ¿no? Pues venga, ¡a por ello!

 

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