La revisión anual de Napoleon Hill

La única revolución válida es la que uno hace en su interior

León Tolstoi

Napoleón Hill es posiblemente el escritor estadounidense de autoayuda más famoso junto a Dale Carnegie. Lo cierto es que sus conocidos libros “Piense y hágase rico” (y “Cómo ganar amigos e influir en las personas” en el caso de Carnegie) resultan un poco añejos hoy en día porque muchas de sus afirmaciones (hablo principalmente de Napoleon Hill, el de Carnegie lo leí hace un par de años y no lo recuerdo tan claramente) han quedado desfasadas con el paso del tiempo.

No debemos olvidar que ambos libros se publicaron en 1937 y, desde entonces, ha llovido bastante en el terreno de la psicología y, sobre todo, en el de la neurociencia. Socialmente… tengo mis dudas.

Sea como fuere, hay temas que son atemporales. Dentro del libro, me ha llamado la atención, en concreto, un listado de preguntas que Napoleon nos propone, a modo de cuestionario, para nuestra revisión anual.

Tanto si somos usuarios de GTD como si no, recomiendo hacer una revisión anual; los seres humanos somos como el coche que hay que llevar cada cierto tiempo al taller para que no nos de un susto. Además, en nuestro caso, no es necesario ir al “taller oficial”;  podemos auto-revisarnos, sin demasiada dificultad. Se trata, una vez más, de adquirir el hábito.

Para mí una revisión anual, desde el enfoque de la productividad personal (más desde lo personal que desde lo productivo, si cabe) se compone de dos partes:

  • Fijar metas y objetivos (ver “El modelo de seis niveles de David Allen para revisar nuestro propio trabajo”). Es la parte creativa y difícil. Requiere desarrollar nuestra visualización, siempre con los pies en la tierra pero con deseo y ambición. Algo motivante que si lo desarrollamos convenientemente también nos obligará a bajar a la arena y esbozar (o definir perfectamente, ¿por qué no?) los planes que nos harán llegar donde queremos. Podríamos hablar de “trabajar el futuro desde el presente”.
  • Revisar lo realizado. Con espíritu crítico pero siendo constructivos. Aunque tengamos todo muy claro en nuestra vida, debemos asegurarnos de que existe una coherencia entre lo que pensamos y sentimos, y lo que hacemos. El pasado sirve como elemento de aprendizaje. Podríamos hablar de “trabajar el pasado desde el presente

Todo es presente. Ni te obsesiones por el futuro, ni te quedes anclado por el pasado. Ahora bien, eso no quiere decir ni que no hagas planes, ni que sigas repitiendo lo que no ha funcionado.

El primero de los puntos puede llevarse a cabo anualmente o, al menos, revisaremos con esa frecuencia que nuestras metas y objetivos del año pasado siguen vivas y nos siguen ilusionando; el segundo es inevitable llevarlo a cabo anualmente. Aunque nuestras y objetivos sean los mismos es necesario verificar el rumbo; es diferente poner negro sobre blanco lo que queremos conseguir que conseguirlo. La revisión anual es un paso; nuestro día a día es el siguiente. Ambos deben guardar coherencia.

Dicho lo anterior, quería compartir hoy el cuestionario de Napoleón Hill para su revisión anual. Creo que con un poco de personalización puede ser de ayuda. El cuestionario se compone de las siguientes 28 preguntas:

  1. ¿He alcanzado el objetivo que me había propuesto como meta este año?
  2. ¿He ofrecido mis servicios con calidad y de acuerdo con mi nivel, o hubiera podido mejorarlos de alguna manera?
  3. ¿He trabajado todo lo que yo era capaz?
  4. ¿Ha sido siempre armonioso y cooperativo el espíritu de mi conducta?
  5. ¿He permitido que el hábito de la dilación disminuyera mi eficiencia? En caso afirmativo, ¿en qué medida?
  6. ¿He mejorado mi personalidad? En caso afirmativo, ¿de qué manera?
  7. ¿He sido constante en seguir mis planes hasta el final?
  8. ¿He tomado mis decisiones rápida y definidamente en todas las ocasiones?
  9. ¿He permitido que uno de los seis miedos básicos, o más, disminuyera mí eficiencia?

* Los seis miedos básicos, según Napoleón Hill son el temor a la pobreza, a las críticas, a la mala salud, a la pérdida del amor, a envejecer y a la muerte.

  1. ¿He demostrado excesiva prudencia o, por el contrario, he sido imprudente?
  2. Mi relación con mis compañeros de trabajo, ¿ha sido agradable o desagradable? Si fue desagradable, ¿la culpa ha sido mía o sólo en parte?
  3. ¿He disipado mi energía por falta de concentración en el esfuerzo?
  4. ¿He mantenido una mentalidad abierta y tolerante en todo momento?
  5. ¿De qué manera he mejorado mi capacidad de trabajo?
  6. ¿He dejado de ser moderado en alguno de mis hábitos?
  7. ¿He expresado abierta o secretamente alguna forma de egotismo?
  8. Mi conducta con mis colaboradores, ¿los ha inducido a respetarme?
  9. Mis opiniones y decisiones, ¿se han basado en conjeturas, o en la precisión de mi análisis y de mis ideas?
  10. ¿He seguido el hábito de administrar mi tiempo, mis gastos y mis ingresos de manera conservadora?
  11. ¿Cuánto tiempo que podría haber aprovechado mejor he dedicado a esfuerzos improductivos?
  12. ¿Cómo puedo reordenar mi tiempo y modificar mis hábitos para ser más eficiente el próximo año?
  13. ¿Me reconozco culpable de alguna conducta que mi conciencia no apruebe?
  14. ¿Hasta qué punto he trabajado más y mejor de lo que mi paga me impone?
  15. ¿Me he mostrado injusto con alguien? Si es así, ¿de qué manera?
  16. Si hubiera sido yo el comprador de mis propios servicios de este año que termina, ¿estaría satisfecho?
  17. ¿Estoy en el trabajo que me gusta? Si no es así, ¿por qué no?
  18. El que compra mis servicios, ¿ha estado satisfecho? Si no es así, ¿por qué no?
  19. ¿Cuál es mi evaluación actual en los principios fundamentales del éxito?

* Los principios fundamentales del éxito, según Napoleón Hill, son 13 y precisamente componente el cuerpo central de su libro “Piense y hágase rico”: deseo, fe, autosugestión, conocimientos especializados, imaginación, planificación organizada, decisión, persistencia, el equipo maestro, la transmutación del sexo, el subconsciente, el cerebro y el sexto sentido.

Os animo a que añadáis o eliminéis lo que consideréis oportuno y convirtáis estas preguntas en una lista de control o checklist que usaréis cuando os pongáis manos a la obra con vuestra revisión anual.

Y por supuesto, os animo a que compartáis en los comentarios, las preguntas que habéis añadiríais para hacer más completa esta revisión anual.

Imagen | Napoleon Hill