Principios de la PNL (III)

Hemos visto en entradas precedentes (ver Principios de la PNL (I) y Principios de la PNL (II)) algunas de las que son las premisas básicas o los presupuestos de la PNL. Continuamos la serie con otros tres de estos “conceptos” relacionados con la programación neurolingüística.

07) Elimina fracaso de tu vocabulario, por favor.

La PNL nos dice algo que cae por su propio peso: el fracaso no existe, sólo un resultado no esperado del que podemos aprender.

Hace poco leía o veía en no recuerdo qué entrevista que en EEUU alguien que ha cerrado diez empresas tiene una reputación excelente. Primero porque eso significa que previamente ha sido capaz de abrirlas y, segundo, por los conocimientos que ha adquirido en el proceso. Y eso se reconoce incluso a nivel de financiación, siendo este tipo de personas uno de los objetivos del capital riesgo.

Aquí en España las condiciones son bien diferentes y no sólo para los emprendedores. Desde niños nos educan en el “tu no vales para eso” o “eso no es lo tuyo”. Especialmente sangrante suele ser este tipo de educación hacia las chicas. De buenas a primeras les ponemos un par de guantes y las empujamos debajo de la portería y en cuanto les meten el primer gol les decimos “venga, ponte los otros guantes y ¡a fregar!”.

Bueno, la PNL nos dice que el fracaso es un concepto absurdo, que sólo hay resultados malos y que estos se deben a que no hemos dado los pasos correctos a la hora de conseguirlos. Y ya sabemos lo que comentamos anteriormente: ¡leche! Si estás haciendo algo que no funciona… ¡Haz algo distinto!

Fracaso es seguramente obtener un mal resultado y no sacar nada en limpio de la experiencia y rendirnos. El fracaso es un concepto bloqueante y mucho ojo con el adjetivo “fracasado” que puede lastrar o marcar a una persona para siempre.

En conclusión, piensa en resultados y haz que tanto los buenos como los malos contribuyan a hacerte crecer. Y si es la primera vez que juego al futbol al menos enséñame las regla ¿o es que tú naciste aprendido?

08) Tú (y todos) tienes todos los recursos que necesitas.

Este presupuesto no habla de recursos materiales sino de recursos interiores. Esto suena un poco místico pero es que ha llegado un momento en que todo lo que no sea dinero, coches de lujo y tías buenas suena a ñoña autoayuda.

Todos nosotros albergamos la capacidad de desarrollarnos y crecer. De acuerdo que hay personas con más recursos o mayor velocidad de desarrollo que los demás pero, todos disponemos de los recursos mínimos para, a su vez, procurarnos nuevos recursos que nos acabarán permitiendo estar a la altura de cualquiera.

Quizás en este punto quieras revisar la historia de Nick Vujicic. Échale un ojo al cortometraje del final de la entrada “El circo de la mariposa”. Habla de eso, de la metamorfosis que todo individuo puede experimentar. Vale, el caso de Nick es un caso extremo y tal pero entonces…¿tú lo tienes mucho más fácil, no?

09) Es imposible “no comunicar”.

Nos pasamos la vida comunicando y no me refiero únicamente al lenguaje oral. De hecho cada sentido puede comunicar o recibir comunicaciones diferenciadas incluso cuando éstas se dan simultáneamente.

Cuando juegas al ajedrez, al principio y al final de la partida los contendientes se dan la mano. Os puedo asegurar que el mero gesto de dar la mano y un saludo dicen bastantes cosas de la persona y ambos mensajes son en muchas ocasiones contradictorios. No hace falta ser jugador de ajedrez, a todos nos han presentado personas que te dan “la mano muerta”. Esa mano que estrechas pero no tiene vida, está inerte y en ocasiones fría y/o húmeda. ¿Crees más en la “mano muerta” o en el “encantado de conocerte” que te dice esta persona?

Sobre los tipos de comunicación los libros antiguos de PNL citan un estudio de 1971 del doctor Albert Mehrabian que viene a concluir lo siguiente: cuando hablamos de emociones y actitudes, lo que realmente decimos tiene mucho menos impacto que el tono que usamos y nuestra postura corporal. Y da unos porcentajes que se han convertido en míticos:

Verbal: 7%

Tono: 38%

Lenguaje corporal: 55%

A mí desde el principio me llamaron la atención dos cosas de estos datos:

1) Que el puro mensaje sólo importe un 7%

2) Lo “certero” de los porcentajes ¿un 38%? ¿y por qué no le ponemos dos decimales?

El famoso estudio es de tener en cuenta porque hay miles de formadores en “Presentaciones eficaces” y cursos similares que basan la importancia de su formación en este estudio. Precaución amigo conductor que ya tenemos suficientes “necesidades” como para que nos creen muchas más.

Buscando respuestas por aquí y por allá, he encontrado la clave en la primera parte de la tésis de Mehrabian “cuando hablamos de emociones y actitudes…” y es que en su estudio “Silent messages” el amigo Albert acota la validez a una situación de comunicación interpersonal, presencial y cuyo contenido sean sentimientos o actitudes (no ideas y menos datos objetivos).

Por lo tanto, si estás leyendo las notas de tus alumnos la importancia del mensaje será cercana al 100% (salvo que mientas, claro) dando igual el tono o tu mensaje corporal.

Por otro lado, ahora podemos entender mejor lo que buscan esas “preguntas fuera de lugar” (ojito porque hay verdaderos gilipollas haciendo entrevistas) de algunos procesos de selección de personal. Buscan lo que comunicas pero casi nunca buscan tu mensaje.