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Hablamos de…”Seis sombreros para pensar” de Edward De Bono

Las reuniones sirven para demostrar que la empresa puede funcionar con muchas menos personas

F. Allen

Hay libros clásicos en el mundo de la gestión empresarial y uno de ellos es, sin duda, “Seis sombreros para pensar” de Edward de Bono. Se trata de un libro muy interesante y que tiene una aplicación práctica, clara e inmediata para reuniones. Aplica a cualquier tipo de reunión pero es especialmente útil para esas reuniones de “pensar” en la que se requiere un grupo heterogéneo de personas que aportan diferentes puntos de vista sobre un problema.

En mi experiencia, las reuniones son el mayor enemigo de la productividad y el 90% de ellas son una tremenda pérdida de tiempo porque, o bien se llevan a cabo de una manera pésima, o bien no son necesarias en absoluto.

¿Qué falla en mis reuniones?


Hay un remedio para las culpas, reconocerlas

Franz Grillparzer

 

Ya hemos hablado sobre la parte formal de las reuniones en “Breve manual para organizar tus reuniones”. No obstante, y dado que las reuniones son una forma de interrupción tremendamente dañina si se usa mal, me parece interesante reforzar el tema con algunas reflexiones adicionales.

Una reunión puede estar correctamente convocada, magistralmente moderada, etc. y, sin embargo, seguir fallando en los puntos más básicos.

¿Cuáles son estos puntos?

Pon un # hashtag en tu email

Entre dos explicaciones, elige la más clara; entre dos formas, la más elemental; entre dos expresiones, la más breve.

Eugeni d’ Ors (1881-1954) Escritor español.

 

Hace poco he diseñado una aplicación informática (retomando viejos tiempos) que envía correos electrónicos automáticos a determinados roles y en determinados estados. He aplicado un par de ideas de productividad en estos correos que me gustaría compartir con vosotros.

Me voy a centrar hoy en el asunto de los correos que envía. Para que os hagáis una idea y obviando el cuerpo de los correo que no tiene ningún interés, el asunto de estos correos automáticos el de tipo:

¿Cómo te llevas con el teléfono?

Personalmente aborrezco el teléfono. Para mí, es el peor ladrón de tiempo que hay: intrusivo, rompe tu concentración y, si le das rienda suelta, es muy difícil de acotar su tiempo de uso ya que no depende únicamente de ti.

No sé qué extraño poder de atracción tiene un  teléfono sonando que debemos interrumpir cualquier conversación, por muy importante que sea, para contestar, aunque no sepamos quién llama ni para qué.

En los últimos años la proliferación del uso del móvil ha dado paso a una mala educación generalizada con gente que no es capaz de silenciar el aparatito ni en una reunión, ni en el cine o teatro.

Breve manual para organizar tus reuniones

“Hay personas que no saben perder su tiempo solas y se convierten en el flagelo de las personas que trabajan.”

[Jules Renard]

 

Vaya por delante que buena parte de mi jornada laboral consiste en asistir a reuniones y/o convocarlas y organizarlas y, quizás sea por eso, las odio especialmente o, maticemos, odio perder el tiempo en las mismas. Lamentablemente esto último es algo más frecuente de lo que se pueda uno imaginar.

Si queremos ser productivos hemos de guardar nuestra cartera de los ladrones de tiempo principales. En mi caso, mis ladrones de tiempo más comunes son: las reuniones, el teléfono, y las interrupciones imprevistas. El email es otra herramienta que muchos catalogarían como ladrón de tiempo pero, al menos en mi caso, no lo es ya que es la principal herramienta de trabajo y lo tengo “medianamente controlado”.