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¿Por qué necesitas técnicas de productividad? (I)

El principal motivo de la necesidad de técnicas de productividad es el tratar de tener un control sobre las cosas y no llegar a que sean las cosas las que nos dominen a nosotros. Alguien que no aplica ninguna técnica de productividad vivirá inmerso con mayor frecuencia de lo que creemos (y sobre todo, de lo que cree el mismo) en un maremágnum de tareas pendientes, reuniones, llamadas por contestar, etc.

Esa sensación que a todos nos invade por momentos, y en la que muchos naufragan día tras día, de no tener tiempo para nada es terrible. En dosis moderadas provoca una ansiedad importante y en dosis elevadas puede derivar en un estrés con consecuencias muy importantes para nuestra salud.

Hablamos de “Getting things done” de David Allen

Allá por el 2001, hace ya unos cuantos añitos, David Allen escribió “Getting things done”, un libro resultado de una serie de ideas, ya maduras, cuyo origen fue una newsletter o revista electrónica que el propio autor circuló durante un tiempo con gran éxito entre sus allegados.

La resonancia alcanzada con esa revista electrónica fue convenciendo al bueno de David que, lo que tenía entre manos, era más que un refrito de consejos y con el tiempo ha dado lugar casi a una metodología.

En España se ha publicado con el título “Organízate con eficacia (-Máxima productividad personal sin estrés-)”. No obstante, son las siglas de la edición inglesa las que dan nombre a esas “buenas prácticas” mundialmente conocidas como GTD (Getting Things Done).

Hazlo de otra manera

Hazlo de otra manera
¿Eres de los que crees que le deberían añadir unas cuantas horas al día? ¿Tienes problemas para abordar las tareas más duras y tienes tendencia a “dejarlas para mañana”? ¿Quieres cambiar esto y no sabes cómo?

Fundamentalmente existen dos maneras de diferenciarnos: hacer cosas nuevas y hacer las cosas mejor que los demás. Para alcanzar buenos resultados en la primera vía es necesario pensar diferente o, cuando menos, añadir nuevas técnicas al pensamiento lógico en que hemos sido educados desde pequeñitos.

Sin embargo, la segunda vía se alcanza mediante la optimización de los recursos (o sea, tú mismo), la mejora en la toma de decisiones y la ordenación de las tareas mediante un efectivo sistema de prioridades.