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Desarrolla tu visión ommatídea

Saber escoger el tiempo es ahorrar tiempo

Francis Bacon

 

Reconocerás que el título de la entrada impresiona, ¿eh? ¿Visión ommatídea? Verás que no es para tanto: los ommatideos son los ojos de algunos insectos. Estos insectos tienen la particularidad de que no ven por un solo ojo sino que su “ojo” lo forman un conglomerado de ommatídeos u “ojos”. Esto da lugar a una visión que podríamos denominar “en mosaico”.

Vale, y después de la lección de ciencias naturales, ¿a dónde quieres llegar?

Autodiagnóstico productivo

La única revolución válida es la que uno hace en su interior

León Tolstoi

El autodiagnóstico es parte del autoconocimiento y  una de las habilidades básicas de la inteligencia emocional. Si llevamos esto al terreno de la productividad personal tendremos que conocer el tipo de tareas que hacemos puede resultar determinante para visualizar cómo anda nuestra productividad personal.

Un posible método es utilizar como herramienta de autodiagnóstico la famosa matriz de Eisenhower que popularizó Covey en “Los siete hábitos de la gente altamente efectiva”.

La ventana a la que no siempre nos gusta asomarnos

Si un hombre te dice que pareces un camello, no le hagas caso; si te lo dicen dos, mírate a un espejo.

Proverbio árabe

Hoy quiero hablar de una técnica o herramienta, bastante antigua, útil para trabajar en nuestro autoconocimiento. Se trata de la ventana de Johari y  es una herramienta de psicología cognitiva creada por los psicólogos Joseph Luft y Harry Ingham (las primeras letras de cuyos nombres conforman la palabra Johari).

En mi opinión, buena parte de su interés es que, si bien sirve para conocernos mejor, incorpora la visión de los demás a este conocimiento.

En primer lugar, se llama ventana por su similitud con una ventana como la que he elegido para ilustrar mi entrada; aunque también tiene algo de metafórico, por aquellos de asomarse dentro de uno mismo.

Diagrama PACE: Priorizar teniendo en cuenta dos criterios

“El que no sabe qué cosas atender y de cuáles hacer caso omiso tiende a lo que no tiene importancia y hace caso omiso de lo esencial.”

Buda

En productividad personal se habla mucho de las priorizaciones, de si hacerlo en función de la importancia y urgencia (ver “La matriz de los valientes”) o incluso de si es necesario o no priorizar (se supone que GTD y los contextos, combinados con la estimación de tiempo y energía, hacen prácticamente innecesario priorizar, algo en lo que no coincido del todo pero que no será objeto de esta entrada).

El caso es que saber priorizar es algo muy necesario en ámbitos que van más allá de la productividad personal aunque, en mi opinión, relacionados con a ésta como pueden ser la resolución de problemas o la toma de decisiones. Podemos priorizar problemas, podemos priorizar las causas de estos problemas o podemos priorizar soluciones a implementar, todo ello en base a uno o más criterios.

El método de las 4D

Cuando se pelea por el control de una espada, siempre gana quien sostiene la empuñadura

Neal Stephenson

Independientemente de si usamos GTD o no, existe una técnica, denominada  método de las 4D,  que facilita la gestión del email. El correo electrónico sigue siendo esa bestia parda que nos acecha a los trabajadores del conocimiento.

Mucho he (y han) hablado de cómo gestionar este ladrón de tiempo canal  que resiste admirablemente los envites de las redes sociales, en cuanto a uso se refiere, sobre todo en las empresas.

Creo que, por su sencillez y efectividad, el método de las 4D merece una entrada, aunque sea breve.