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Busca tu estado de gracia para tomar las mejores decisiones

Tomar buenas decisiones es una habilidad tan fundamental…que, por supuesto, no se enseña en ningún lado. A lo largo del día tomamos literalmente cientos de decisiones pero el problema está en que tomar decisiones… ¡cansa!

Tomemos, como ejemplo, el póquer. El póquer es un juego de información incompleta en el que tu beneficio dependerá directamente de lo buenas que sean las decisiones que tomes. Una sesión online puede consistir en jugar 12 mesas a la vez, lo que se traducirá en unos cuantos miles de manos y, en cada mesa, deberás tomar la mejor decisión en tu turno de juego, si quieres sacar beneficio. La calidad de tus decisiones se resiente a medida que vas tomando decisiones. Llega un momento en que es necesario dejarlo y descansar.

Simplifica, simplifica y, luego, simplifica

Las personas inteligentes son capaces de simplificar lo complejo; los tontos, en cambio, suelen complicar lo sencillo

Gerald Grumet

Simplificar es un hábito que no tiene precio en lo que a productividad personal se refiere. Hay mucha gente que no lo entiende y prefiere tratar de hacer funcionar complejos sistemas de productividad con abarrotadas listas de tareas.

Pues no hijo, no. Eso no funciona. Todo en esta vida tiene un límite y tu capacidad también. Por muy grande que ésta sea lo único que variará es el tamaño de la lista de tareas que la hará reventar. Y es que, productivamente hablando, también se puede morir de éxito.

La revisión semanal simplificada

Enfócate en una meta a la vez. Esto hará que conseguirla sea algo mucho más probable

Leo Babauta

Revisar es una actividad fundamental en cualquier sistema de productividad. Hasta el más productivo a veces pierde el sentido de las cosas, su enfoque se ve afectado y deja un poco de lado lo que ha aprendido, e incluso lo que le ha funcionado. El lado oscuro de la productividad, la procrastinación, está dentro de nuestra naturaleza.

El principal objetivo de una revisión semanal es por tanto volver a dar sentido a tu sistema de productividad, manteniendo tus tareas y proyectos  en su sitio y volviéndonos a enfocar en lo que es importante.

Planificar o no planificar, he aquí la cuestión

Pasa algo de tiempo solo cada día

Dalai Lama

Una de las principales diferencias, yo diría que la principal, entre GTD y ZTD es la de planificar o no las tareas que vas a hacer. GTD propone no planificar las tareas a hacer sino que simplemente cuando estás en disposición de Hacer, seleccionas la que más te convenga en función de la situación o contexto en el que estés, el tiempo y la energía de que dispongas. Si hay varias tareas que cumplen los requisitos puedes elegir la más prioritaria (los GTDianos dicen que no priorizan pero, entre nosotros, ¡es mentira!) o simplemente la primera de esas tareas. Puedes rellenar los criterios de contexto, tiempo, energía y prioridad en el momento de procesar/organizar, sobre todo si usas una herramienta informática, o simplemente trabajar de una manera más intuitiva.

El sistema de productividad personal más pequeño del mundo

Si quieres crear algo bello, sólo tienes que hacer lo necesario, nada más

Giorgio Armani

La semana pasada veíamos “los 10 hábitos de ZTD” un sistema de productividad personal que comparte muchas cosas con el afamado GTD. Más allá de ver los sistemas como una receta (a veces me recuerdan a las dietas milagrosas) es fundamental ver lo que subyace: los hábitos que los conforman.

Leo Babauta en una interesante entrada de su libro  “Zen to done – The ultimate productivity system” se pregunta de si sería posible establecer un sistema de productividad personal mínimo. Lo que él llama Mínimal ZTD se compone de sólo 4 hábitos.

¿Cuáles son los estos 4 hábitos indispensables en un sistema de productividad personal?