Nick Vujicic ¿Vas a acabar siendo fuerte?

Me gustaría compartir la historia de Nick Vujicic (Australia, 1982). Es una historia de superación y siempre la he relacionado con un proverbio persa que dice:

Lloraba  porque no tenía zapatos hasta que vi un hombre que no tenía pies

El proverbio podría referirse a lo mucho que nos quejamos y a lo poco conscientes que somos de lo que tenemos. El resultado es una perpetua insatisfacción, una perpetua infelicidad. En cierto modo, esta sociedad consumista es en lo que nos ha educado: somos en la medida que tenemos y, en consecuencia, cada vez queremos tener más y más.

No pretendo hacer apología del conformismo o del minimalismo,  simplemente quería compartir el ejemplo de alguien que nació literalmente sin pies…y ¡sin  brazos! Sufrió lo que en términos médicos se llama una agenesia, es decir, una anomalía en el crecimiento de órganos en la fase embrionaria.

Su gran discapacidad, por suerte, se limitaba a lo físico ya que su cerebro estaba (y está como podréis comprobar más abajo) en perfecto estado. Lo de “por suerte” es bastante relativo ya que no debe ser nada fácil nacer encerrado en un cuerpo con tantas limitaciones y ser plenamente consciente de ello.

Por si no fuera suficiente con eso, la sociedad hizo también su trabajo; el propio Nick confiesa que fue objeto de acoso en su época escolar y la idea del suicidio ocupaba su mente repetidamente cuando era un niño. Me surgen reflexiones interesantes a este respecto, como la sociedad intenta eliminar estos “detritus” o, aún más hipócritamente si cabe, intenta que se eliminen ellos mismos.

Pero a pesar de todo, Nick supo darle un sentido a su vida.

¿Cuál fue el sentido que le dio a su vida?

Quiero que lo veáis vosotros mismos:

Nick encontró un sentido a su existencia al darse cuenta de que su propia lucha constituía una fuente de inspiración para los demás. Descubrió que su lucha no era una lucha en solitario ni una lucha sin sentido. Su lucha podía ser un ejemplo para muchos de nosotros que con muchísimas menos limitaciones acostumbramos a tirar la toalla ante la más mínima dificultad. Y ha dedicado su vida a difundir este mensaje. Y viendo la cara de esos muchachos diría que está teniendo éxito.

No quiero ni imaginarme lo  dura que tiene que ser tu vida cuando ponerte una camiseta o lavarte los dientes se convierten en muros infranqueables, cuando tu dependencia de los demás es total. Lo fácil es seguramente culpar a dios o al destino de tu situación y permanecer hundido.

Nick también lo hizo pero él se las apañó para superarlo y para superarse; hoy en día es sorprendentemente una persona “independiente”.

Aquí podeis ver el resultado de lo que seguramente sean muchos años de esfuerzo:

Al ver la historia de Nick Vujicic, precisamente por lo extrema que es, podemos caer en la tentación de pensar que estamos viendo “Freaks” (película de 1932 dirigida por Tod Browning que aconsejo ver al que aún no la haya visto).

De hecho, estoy seguro que mucha gente ve estos videos y cree que todo es una patraña. Estamos tan insensibilizados por la televisión y el cine que nos olvidamos que esto no son efectos especiales, que se trata de una persona de carne y hueso que ha tenido un increíble coraje para encontrar su camino.

Sin duda Nick ha acabado siendo fuerte. Ha tenido los huevos y la cabezonería suficientes para levantarse tantas veces como ha caído y eso le ha preparado para seguir haciéndolo las veces que sea necesario.

Mi respeto y admiración para él.

Me gustaría terminar con un bonito cortometraje en el que interviene nuestro amigo. Se llama “El circo de la mariposa” y, aparte de muy bien hecho, es una historia motivadora.

El resto, extraer conclusiones y aplicarlas, lo dejo en tus manos (y en las mías, no te vayas a creer que soy maestro de nada).

Seguramente cada cierto tiempo necesitemos de un Nick Vujicic que nos invite a relativizar las cosas y mirar esperanzados hacia adelante, siempre hacia adelante.

 

  • Aitortxu

    Impresionante. Grandes mensajes para aplicar en nuestra vida profesional y personal.

  • Ejemplos sobran pero nos cuesta tanto pasar a la acción…